Durante cuatro años he estado experimentando lo que se denomina silencio creativo, es decir, tomarse un tiempo para aprender, leyendo, estudiando, o colaborando en proyectos como un curso de la Fundación Ecología Emocional denominado Bondad en Acción. Se realizó entre personas de Catalunya y Méjico, y me permitió conocer gente que afrontaban las dificultades de la vida con generosidad y alegría. Quiero profundizar sobre esta experiencia en una entrada dedicada a esa experiencia y agradecerle a Mercè Conangla directora de dicha Fundación su mirada inclusiva hacía las personas con autismo.
Todas las vivencias no han sido tan positivas, ha sido muy doloroso que dos personas autistas han fallecido:
Gema una gran activista por el autismo a la que una enfermedad se la arrebató a su família y amigos de manera muy prematura. Gema se enfrentó a la enfermedad con la valentía que la caracterizaba. Ella sigue estando en mi mente por que hay personas tan luminosas que siguen presentes aunque ya no convivan con nosotros. Ella Hizo mucho por el colectivo autista y su vida estuvo llena de sentido y significado. Una vida realmente vivida.
Otra persona que ya no está es mi padre, aunque debido a su edad, su muerte fuera algo más comprensible para mi, su ausencia también es difícil de asumir. Él me dejó un legado maravilloso: hasta el último minuto de vida podemos aprender y disfrutar de lo que la vida nos ofrece en positivo. La última canción que aprendió fué father and son de Cat Stevens y aún la escucho para recordar su último mes de vida, convivendo con él en el hospital en 2024.
trás la perdida de seres muy queridos es necesario afrontar una etapa de duelo, que incluye las etapas de negación, ira, negociación, tristeza y aceptación. que no se viven de manera lineal, ya que en ocasiones vamos saltándonos etapas o retrociendo a otras anteriores. Asi lo estableció la psiquiatra Kúbler-Ross que estudió profundamente sobre la muerte y el proceso de duelo.
Los duelos incluso pueden aparecer con distancia temporal al suceso desencadenante, es lo que se conoce cómo duelo postergado. ¿Porqué ocurre? En muchas ocasiones, hay tanto que solucionar al fallecer la persona querida que no es posible dar cabida a los sentimientos que provocarían tener menos energía. Al solucionarse los aspectos más necesarios para vivir es cuando aparece ese duelo por el que hay que transitar. Y por último, lo más exigente del duelo, es que hace revivir la tristeza ante otras perdidas significativas, no sólo de seres queridos fallecidos, puede que de relaciones de amistad o de amor que dejaron de funcionar.
La palabra duelo proviene de dolor, y los dolientes son las personas que se sienten en estado de duelo. Hace años, la sociedad imponía normas cómo vestir de luto, ir de negro al morir un familiar, y era como una señal que permitía al resto de individuos saber que debian tratar con amabilidad y dar apoyo a quien estaba de duelo.
Las ausencia de las personas queridas no se supera totalmente pero se aprende a convivir abrigados por las experiencias que hemos compartido con ellas.
Han pasado cuatro años desde mi última publicación y se abre una nueva etapa creativa, tengo algunas sorpresas preparadas cómo el consultorio de la querida Mei, que responde con evidencias de la psicología y otras disciplinas científicas, más su propia experiencia vital a cartas en las que se pregunta por dificultades o dudas de la vida amorosa, profesional o familiar. Todas ellas publicadas con pseudónimos. Sabéis que la confidencialidad es muy importante para mi.
Hasta pronto y gracias por leerme,

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