Hola!
Se suele decir que la gente no cambia y puede que se modifiquen o se conlleve mejor ciertos aspectos de nuestro modo de ser a medida que nos hacemos mayores, pero a mi me ha pasado algo increible.
A los 56 años de edad, me he dado cuenta que adoro a los perros, y no lo sabía.; de hecho cuando era joven y caminaba por la urbanización en la que mis padres tenian una casa me asustaba si encontraba un perro andando solo por las calles y me iba por otro camino hacía mi hogar.
Este año ha llegado a la familia Mei, una perrita, que quiero muchísimo y a la que le doy largos paseos, la llevo a jugar con otros perros al parque, y me ha confortado con su compañía, su cariño, su dulzura y mi miedo a los perros se ha volatilizado.
Un perro es realmente un ser que favorece terapia a una persona autista por diversas razones:
.- Hace mucha compañía.
,- Ayuda a que salgamos de paseo y socializemos con otras personas que pasean perros,
.- Nos muestran cariño.
.- Entienden nuestros estados de ánimo.
.- Les cuidamos y nos sentimos útiles.
.- Jugamos con ellos y se generan neurotransmisores como serotonina que genera felicidad,
.- Creamos vínculo emocional, lo que genera otra hormona llamada occitocina que nos induce serenidad y bienestar,
Por supuesto, decidir vivir con un perro es un cambio vital que por supuesto requiere compromiso, constancia y saber que es un ser vivo que te quiere y merece todo el respeto. Tiene una vida que merece vivir con plenitud. El perro pasa a ser un miembro de la familia.
Cuando mi hija mayor viene de visita a casa y me observa con la perrita en los brazos me dice: Mama, nunca te hubiera imaginado así con un perro!. la verdad es que yo tampoco.
todo esto me lleva a pensar que en ocasiones perdemos vivencias positivas por el hecho que tenemos prejuicios muy arraigados sobre lo que pensamos que nos gusta y lo que no. A veces dejar que la vida nos sorprenda merece la pena.

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